20 nov. 2010

Iris oratoria (Linnaeus, 1758)



Esta especie de mantodeo conocida vulgarmente como “mantis mediterránea” pertenece a la familia Tarachodidae. Las hembras pueden alcanzar los 6,5 cm. de longitud. Los machos son más pequeños.
La coloración de los ejemplares es variable. Así podemos encontrar desde tonos ocres hasta distintos tonos de verde. Parece que la humedad y el color de la vegetación del entorno durante la última muda contribuyen a determinar el color del adulto.
Tres ejemplares con distintos tonos que muestran la variabilidad en la coloración de esta especie.La cabeza está dotada de dos grandes ojos compuestos y tres diminutos ocelos situados entre las antenas. Las antenas son largas y filiformes. La cabeza tiene una gran movilidad: puede girar 180º. Como todos los mantodeos tiene el primer par de patas especializado, para cazar a sus presas. Para ellos se sirve de la pinza que forman sus fémures y sus tibias. La prensión se ve reforzada con bordes aserrados en estos segmentos. No tiene ninguna mancha en las coxas, a diferencia de Mantis religiosa.
A la izquierda detalle de la cabeza con los dos ojos compuestos. A la derecha detalle de los dientes del fémur y la tibia de la primera pata izquierda.
La coloración del resto de las patas, el abdomen y el primer par de alas (que no sirven para volar sino para proteger al segundo par de alas) es uniforme. Sin embargo el segundo par de alas (alas membranosas) tiene una coloración que contrasta claramente con el resto del cuerpo, con vistosos colores rodeando un círculo negro (ocelo). Iris oratoria despliega sus alas posteriores mostrando su dibujo y levantando amenazante sus patas delanteras cuando se siente amenazada. Así parece más grande y confunde a los posibles depredadores.
A la izquierda posición agresiva de I. oratoria. A la derecha detalle del ocelo del ala posterior.
Su ciclo biológico es similar al de otras especies de mantodeos. De las puestas nacen ninfas que pasarán por varios estadios antes de llegar al estado adulto. Cuando ésto ocurre tiene lugar la reproducción. Durante la cópula la hembra devora estadísticamente  a 3 de cada 4 machos. Luego deposita los huevos en ootecas que suele ocultar bajo las piedras o trozos de leña. Así ocurre en cada generación, que vive durante aproximadamente un año si completa todo su ciclo vital.
A la izquierda un adulto (las alas totalmente desarrolladas llegan al extremo del abdomen). A la derecha una ninfa (las alas no cubren totalmente el abdomen).
Es común en nuestra comarca. Habita en zonas de vegetación baja, bien camufladas. Es más fácil observarlas a finales del verano, cuando los ejemplares están completamente desarrollados. Se alimenta de insectos y arañas que caza al acecho con un rápido y certero golpe de sus patas delanteras.

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