16 ene. 2011

Thanasimus formicarius (Linnaeus, 1758)

Pequeña especie de clérido. Pese a tener una amplia distribución (está descrito por toda la península Ibérica) no la he visto nunca en la comarca del Záncara. El ejemplar de la imagen fue fotografiado en la provincia de Ciudad Real bajo la corteza de un eucalipto. Presenta la cabeza negra y el pronoto de color rojo vivo (en algunos ejemplares carmesí) con la forma habitual en esta familia. Los élitros son del mismo color rojizo que el pronoto en la parte anterior, luego da paso a una banda transversal y sinusoidal de color negro seguida de otra de la misma forma pero más ancha de color blanco. A continuación los élitros son negros atravesados transversalmente por una franja blanca ancha poco antes de la zona apical. Está densamente cubierto en todo su cuerpo por pelos blancos más largos en la zona de las patas. Es fácil de identificar pues presenta poca variabilidad. Se han descrito ejemplares con la cabeza negra pero no he visto ninguna foto con estas características. Los adultos acostumbran a estar sobre la madera caída cuando hace buen tiempo o bajo la corteza de árboles en los meses fríos. Cuando hace calor se dejan caer a la mínima señal de peligro. Se alimentan de escolítidos (3-5 ejemplares al día). La hembra pone unos 20-30 huevos bajo la corteza de un árbol en primavera. Las larvas , rosáceas, se alimentan primero de detritus y más tarde de otras larvas, pupas y escolítidos jóvenes. Su desarrollo dura unas 6 semanas (4 estadíos). Puede invernar como larva, pupa o adulto. Se considera una especie importante en la conservación del equilibrio biológico del bosque. Su vida gira a la de su principal presa: los escolítidos.

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