31 may. 2011

Pieris brassicae (Linnaeus, 1758)

Imago.
Oruga
Se trata de un piérido de la subfamilia Pierinae muy común y muy parecido a otras mariposas de su género, especialmente a la también muy común Pieris rapae. P. brassicae, entre otros rasgos, se distingue por su mayor tamaño: tiene una envergadura alar de entre 52 y 60 mm.
El anverso es fundamentalmente blanco. En ambos géneros los ápices de las alas anteriores son negros. La hembra además tiene dos puntos negros bien marcados en la zona postdiscal de cada ala anterior y una mancha negra en el margen interno de cada ala posterior.
El reverso es prácticamente igual en ambos géneros. El ápice de cada ala anterior es de un tono amarillo pálido o gris amarillento,  igual al tono que colorea uniformemente el reverso de las alas posteriores. El resto del reverso de las alas anteriores es blanco salvo dos puntos negros bien marcados.
Oruga preparándose para convertirse en crisálida con su hilo de seda sujetándola a la pared.
La orugas pueden alcanzar un tamaño considerable. Al principio son diminutas con la cabeza negra y el cuerpo amarillo. Fase a fase van adquiriendo la apariencia final en la que  son de color gris azulado en el dorso y la cabeza, con multitud de puntos negros de distintos tamaños repartidos por todo el cuerpo. Los puntos negros más grandes se alinean formando dos líneas negras longitudinales, una a cada lado de la línea media dorsal. Los laterales son amarillos. Está recubierta por gruesos pelos blancos poco densos. Las orugas son gregarias al principio pero conforme crecen se van dispersando. Son frecuentemente parasitadas por himenópteros del género Apanteles.
Crisálidas. La de la derecha muestra la coloración más común de las crisálidas de P. brassicae.
Es una especie polivoltina, con varias generaciones anuales dependiendo del clima. En general, puede verse volando casi todo el año (excepto los dos o tres meses más fríos). Pasa el invierno como crisálida en la planta nutricia o en alguna pared, si hay cerca. Los huevos son colocados en paquetes de número muy variable en el envés de las plantas nutricias. Los huevos son alargados con estrías longitudinales y de color amarillo o anaranjado.
Entre sus plantas nutricias se encuentran numerosas especies de crucíferas (Brassica,TropaeolumRaphanus, etc.). Pueden producir importantes daños en los huertos.

Polygonia c-album (Linnaeus, 1758)

Ninfálido de la subfamilia Nymphalinae de hasta 50mm. de envergadura, conocida vulgarmente como “c-blanca”. Está presente en toda la península ibérica salvo el extremo suroccidental. Su distribución se extiende por casi toda Europa y algunos puntos del norte de Marruecos y Argelia. Por nuestra comarca su presencia se limita a puntos muy concretos con la presencia de olmos. En su aspecto destacan el enorme contraste en la coloración del anverso y el reverso de las alas y el aspecto “recortado” del margen de las mismas. Es la única especie de este género en la península. El anverso es de predominio anaranjado con manchas y puntos negros y las zonas basales y marginales de las alas de color pardo oscuro. El reverso parece diseñado para el camuflaje y se confunde a la perfección con la corteza de los árboles. Combina tonos pardos y grises salvo una pequeña mancha en forma de C muy delgada y abierta hacia arriba en la celda del ala posterior. Esta mancha le da nombre a la especie. Vuela en 2 ó 3 generaciones al año entre los meses de marzo y octubre. Prefiere zonas sombrías y así siempre la he encontrado en zonas arboladas, con olmos (Ulmus sp.) cerca. Sus orugas se alimentan de distintas especies de los géneros Ulmus, Urtica, Rubus, Salix y Humulus. Hiberna como adulto. Pone huevos aislados en el haz de las hojas.

Ameles assoi (Bolivar, 1873)



Ninfa

Empusa pennata (Thunberg, 1815)

Es un mantodeo de la familia Empusidae. Sus adultos miden normalmente entre 5 y 7 cm, aunque algunas hembras pueden llegar a los 8 cm. Es una auténtica maravilla del camuflaje. Tanto sus apéndices como su coloración le permiten pasar desapercibidos entre los tallos de la vegetación baja. Además sus movimientos simulan a la perfección los de un tallo mecido por la brisa. Una auténtica muestra de ingeniería evolutiva.
Presenta un gran apéndice sobre la cabeza, similar a un cuerno. Delante de este aparecen dos antenas que nos permiten distinguir entre machos y hembras: son filiformes en las hembras y plumosas en los machos.
Detalle de la cabeza de una hembra. Antenas filiformes.
El protórax es muy alargado y delgado, proporcionalmente más largo que en los demás mántidos ibéricos. Está dotado de dos patas especializadas para la caza. En estas patas las coxas están muy alargadas y entre los fémures y las tibias, ambos dentados, se forma una pinza para atrapar a sus presas. Los otros 2 pares de patas son muy alargadas, sin secciones especializadas, y están localizadas más abajo, en los segmentos torácicos medio (mesotórax) y posterior (metatórax) respectivamente. Los adultos tienen alas, las ninfas no. El par de alas membranosas, que les permiten volar, está cubierto por otro par de alas más toscas que tienen una función protectora.
A la izquierda hembra adulta con alas y abdomen recto. A la derecha ninfa sin alas y abdomen encorvado.
El abdomen adopta una posición curvada con el extremo caudal elevado en las ninfas. En los imagos el abdomen es recto. En la región anterolateral de cada segmento abdominal aparecen unas protuberancias características.
Detalle de los apéndices abdominales en una ninfa.
El color de los ejemplares varía entre tonos pajizos, marrones y verdes, dependiendo del entorno en que se encuentren.
Ejemplos de distintas tonalidades de los ejemplares de E. pennata.
Es una especie muy extendida por nuestra comarca (mancha conquense) y si miramos cuidadosamente no es difícil encontrarla en parajes despejados con vegetación baja (hierba y matorral), casi en cualquier época del año. Tiene un ciclo vital de aproximadamente un año pero, a diferencia de otras especies de mantodeos, pasa el invierno como ninfa y no como huevo, intentándose resguardar del frío. Luego se desarrolla y aumenta su actividad una vez que aumentan las temperaturas. Alcanza la madurez en verano, periodo en el que tiene lugar el apareamiento. Para el apareamiento las hembras emiten unas feromonas que son captadas por las antenas plumosas de los machos. Éstos siguen el rastro en busca del origen de la señal hasta dar con la hembra. Una vez localizada, el macho tiene que ser muy cuidadoso pues la hembra puede devorarlo. Normalmente esto ocurre con menos frecuencia en esta especie que en otras especies de mantodeos. Para evitar ser devorado, el macho procura acercarse a la hembra por detrás; hasta conseguir copular con ella desde una posición muy retrasada, para mantenerse lejos del alcance de las patas anteriores de la hembra. Tras la cópula la hembra deposita los huevos en uno o varios estuches espumosos (ootecas) de no más de 1,5 cm de largo, de forma alargada y de color marrón. La espuma se endurece al contacto con el aire y proporciona protección a la puesta. De cada ooteca salen unas 30 ninfas. Estas intentarán sobrevivir al invierno y a los depredadores para, tras 6 mudas, alcanzar la madurez en el verano siguiente.
Pese a ser una especie termófila resiste bien las bajas temperaturas del invierno manchego. Prefiere hábitats áridos o semiáridos, es decir, con poca humedad. Es especialmente activa en verano, cuando se alimenta de pequeños insectos y arañas que captura al acecho con sus patas anteriores. Se sirve para ello de la fuerza pues no está dotada de ningún veneno y es totalmente inofensiva para el hombre (como todos los mantodeos) al contrario de lo que algunos de mis paisanos (amparándose en mitos populares) defienden con fervor.

29 may. 2011

Runcinia grammica (Koch, C.L., 1837)

27 may. 2011

Episyrphus balteatus (De Geer, 1.776)

21 may. 2011

Polyommatus bellargus (Rottemburg, 1775)

Lebia (Lebia) trimaculata (Villiers, 1789)

Pequeño carábido llamativo por su colorida coloración, algo muy raro en esta familia. Presenta una pequeña cabeza negra con ojos muy marcados. El pronoto también es muy pequeño, rojo y con los laterales convexos, de una anchura similar a la que marcan los ojos. Los élitros son anchos con finos surcos longitudinales. Son de color rojo brillante, con varias manchas negras. Una de ellas está en la zona del escudete flanqueada por otros tres puntos negros, dos laterales y otro central, posterior. En ocasiones estas manchas están parcialmente fusionadas. Más caudalmente presenta dos puntos negros mayores, en los laterales de los élitros, y una mancha negra con forma de “hueso” (dos puntos unidos por una linea más estrecha) situada en la unión central de los élitros. Estos no cubren totalmente el abdomen que sobresale ligeramente por detrás con una coloración oscura. Las patas son rojas. También lo son las antenas aunque algo más oscuras.

Chlaenius (Chlaenites) spoliatus spoliatus (Rossi, 1790)

Carábido de tamaño medio (15-16mm). Es tremendamente inquieto por lo que resulta difícil de fotografiar. Se oculta bajo piedras en zonas húmedas y tan pronto como es descubierto corre velozmente a esconderse (comportamiento muy común en los escarabajos de la familia carabidae). Tampoco es común en la comarca del Záncara donde, de momento, solo lo he visto en una localización, que coincide con la correspondiente a su descripción habitual, es decir, cenagales y terrenos inundados, entre la materia vegetal, normalmente en grupos. Su cabeza, pronoto y élitros presentan una coloración verde metálica muy llamativa, aunque en determinados ángulos y a la sombra puede parecer oscura con reflejos violáceos. Las patas son de color amarillo-anaranjado como los primeros artejos de las antenas y los palpos. Luego estos se vuelven oscuros como los tarsos de las patas, de color pardo-rojizo. La epipleura y borde lateral de los élitros son de color amarillo pálido. Los élitros están “tallados” con varios surcos longitudinales, que hacen que sean convexas las zonas comprendidas entre los surcos.

1 may. 2011

Neoscona adianta (Walckenaer, 1802)




Arriba una hembra adulta con sus llamativos colores. Abajo una diminuta ninfa. Araña de tamaño medio. La hembra mide unos 7-8 mm. y el macho llega hasta los 4-5 mm. Su prosoma es de coloración que varía entre amarillenta y parda aunque es el color blanco de su pubescencia lo que destaca. Presenta una fóvea longitudinal y estrecha y una línea ocular posterior casi recta. Su opistosoma es muy llamativo por su coloración, que aunque vistosa es muy cambiante. No obstante, pese a las variaciones de colores, existe un dibujo constante que consiste en 2 pares de manchas grandes en la parte anterior del dorso y 3 pares de manchas-líneas más pequeñas, hacia la parte posterior. El contorno de estas manchas suele presentar en algunas zonas marcas negras. El vientre es negro bordeado por una banda amarilla a cada lado y dos o tres pares de puntos amarillos rodeando las hileras. Esta araña prefiere la vegetación de praderas húmedas. Siempre la he encontrado en su tela o en las inmediaciones de la misma cerca de humedales.

Araniella inconspicua (Simon, 1874)