23 oct. 2011

Mantis religiosa (Linnaeus, 1758)


Es la más robusta de las especies de mantodeos ibéricos. Las hembras son mayores que los machos (hasta 8cm.) y con el abdomen más voluminoso y con más segmentos abdominales (8 por 6 en los machos).
Posee una cabeza pequeña con dos grandes ojos compuestos y tres pequeños ocelos entre las dos antenas largas y filiformes. La cabeza es muy móvil, como en todas sus “primas”, lo que le dota de un gran campo visual. El protorax es alargado aunque ancho en comparación con otras especies como E. pennata. En la parte anterior de este segmento torácico se encuentra el par de patas especializado para la caza; con dos coxas largas y unos fémures y tibias que se articulan con un movimiento de pinza que sirve para atrapar a sus presas. Para mejorar este agarre ambos segmentos están dentados. En la cara anterointerna de las coxas encontramos dos manchas (una en cada pata) bien totalmente negras o bien blancas delimitadas con borde negro por encima y por debajo. En ocasiones también hay unos puntos blancos en la cara interna de las coxas del primer par de patas.
Los otros dos pares de patas tienen la estructura común de los insectos y tienen una función locomotriz. En estadío adulto, tienen dos pares de alas: el primero de la misma coloración que el resto del cuerpo sirve para proteger al otro par, el segundo, membranoso, traslúcido, sirve para volar. La habilidad para el vuelo está más desarrollada en los machos pues tienen que desplazarse para buscar a las hembras en la época de apareamiento, siguiendo el rastro de las feromonas que ellas emiten. Esto sucede a finales del verano y a principios del otoño. Cuando el macho localiza una hembra se aproxima cautelosamente por detrás e intenta acoplarse a ella. No obstante, con mucha frecuencia es decapitado por la hembra. Sin embargo, puede seguir apareándose sin cabeza, completando así la fecundación. Luego la hembra se lo come o se desprende de él. Algunos afortunados se salvan de tal destino aunque su ciclo vital no se extiende mucho tiempo más. Las hembras fecundadas depositan sus huevos en varios estuches (ootecas) que la hembra forma batiendo un líquido hasta darle una consistencia espumosa. Luego esta sustancia se endurece, adquiriendo la consistencia de la pasta de papel. Las burbujas atrapadas tienen una doble finalidad: por un lado proteger a los huevos de depredadores y por otro aislarlos del frío invernal. Procura esconderlos al abrigo, bajo piedras o leña. La hembra morirá con las primeras heladas.
Ooteca.
En primavera los huevos eclosionarán y la nueva generación de Mantis en estadio de ninfa hará su aparición. Cada ninfa, si logra sobrevivir a los peligros que la rodean, pasará por 6 mudas hasta alcanzar la madurez. La coloración de la vegetación del entorno en el momento de la última muda determinará el color de la Mantis adulta. Varía entre tonos pajizos, marrones y verdes.
Se alimentan de otros insectos y arácnidos que cazan con sus patas anteriores.

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