26 dic. 2011

Crypticus gibbulus (Quensel, 1806)

Asida (Granulasida) moroderi (Reitter, 1917)

Tenebriónido de la subfamilia Pimeliinae. No es muy común por la comarca del Záncara. Sólo he logrado verlo una vez; en El Provencio. Se trata además, hasta la fecha, de la única foto totalmente identificada para esta especie de toda la península ibérica para biodiversidad virtual (http://www.biodiversidadvirtual.org/) Según un texto que he encontrado (de A. Viñolas, 1984), el género Asida está representado por unas 70 especies en la península ibérica y no parece ser un género muy fácil de trabajar a la hora de llegar a especie. Este mismo autor da como clave de identificación de esta especie la siguiente: - Protórax granujiento, con los granulillos muy densos en el disco y con tendencia a desaparecer o borrarse en los márgenes. Ángulos posteriores rectos u obtusos con el lóbulo medio más saliente. Élitros con escultura casi borrada. Como otros rasgos de esta especie tenemos que mide de 9 a 13 mm. Tiene antenas filiformes, relativamente cortas; protórax más ancho que largo con los márgenes ensanchados y levantados hacia arriba, especialmente en los ángulos anteriores. Los élitros son paralelos, poco convexos en el macho y algo más en la hembra, sin costillas elitrales manifiestas, sólo indicada la 3ª junto a la base (no se aprecia en la imagen). Presenta sobre la superficie dorsal de casi todo el exoesqueleto abundantes pelillos cortos y amarillentos. Parece tener una distribución mediterránea.

12 dic. 2011

Lixus pulverulentus (Scopoli, 1763)

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Se trata quizá del gorgojo más grande de la zona, con una longitud de hasta 17,5 mm. Recuerda un poco a Larinus cynarae, si bien este último es algo más pequeño y de aspecto más robusto, más ancho y menos alargado proporcionalmente. Además las antenas de L. pulverulentus son más delgadas y largas, y parecen más cercanas al extremo de su largo rostrum.
La coloración de base es uniformemente oscura, con una textura reticulada en los élitros (como se adivina en el ejemplar de la imagen inferior, parcialmente expuesto), si bien su superficie adquiere una coloración amarillo-verdosa debido al contacto con el polen de las plantas de las que se alimenta (malvas, Carduus y Cirsium).

Coniocleonus nigrosuturatus (Goeze 1777)

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Muy similar a C. excoriatus con el que comparte tamaño, gran parte del aspecto, hábitat y alimento.
Se diferencia, al parecer en dos detalles de su dibujo. Por un lado los triángulos oscuros del dorso de los élitros son más oblicuos que en C. excoriatus y por otro (y para mí la diferencia más evidente) muestra una especie de “bandera” nítida en cada uno de los lados del pronoto, constituida por tres bandas longitudinales, la central ancha y oscura y las laterales más delgadas y claras.

Ocypus (Ocypus) olens (O. Muller, 1764)

El más conocido de esta familia, mide unos 25 mm de longitud.
Es de color negro en su totalidad (salvo el extremo de las antenas y las patas que son de color marrón claro), con finos pelos que a veces le dan reflejos violáceos al flash. La cabeza es más ancha que el pronoto y está dotada de dos formidables mandíbulas con las que depreda milpies, larvas, cochinillas y pequeños caracoles y babosas, entre otras presas. Cuando se siente amenazado eleva el abdomen como si fuera un escorpión y expone unas glándulas blancas que posee en el extremo del abdomen y que emiten un olor repelente.
Habita entre hojarasca y piedras y es de hábitos fundamentalmente nocturnos.
La larva tiene un aspecto similar al adulto pero de coloración más clara, sobre todo en el abdomen. Tiene como dos ‘tubos’ en el extremo posterior del abdomen.
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Larva de Staphilinidae

Carabus (Mesocarabus) brevis albarracinus (Ganglbauer, 1886)

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Carábido relativamente común en la comarca, donde su longitud se sitúa entre los 21 mm y los 23 mm. Es totalmente negro y refleja la luz. Tiene bien desarrolladas las mandíbulas.  Las antenas filiformes son largas y tienen bien marcados los artejos. El pronoto es más ancho que la cabeza con los bordes exteriores convexos y los ángulos posteriores curvos y prolongados hacia atrás, más allá del comienzo de los élitros. Éstos tienen la impronta de múltiples líneas formadas por pequeñísimos puntos. Entre estas líneas de depresiones punteadas longitudinales destacan 3 en cada élitro, con depresiones más grandes. Los tarsos de las patas son muy largos, de una longitud similar (puede que incluso mayor) que la de las tibias.
Cabeza I.jpg
Detalle de la cabeza.

3 dic. 2011

Omophlus lepturoides (Fabricius, 1787)

Tenebriónido de la subfamilia Alleculinae. Sólo lo he visto en una ocasión en la comarca del Záncara. Tiene forma alargada . Presenta una cabeza relativamente pequeña, totalmente negra y con dos antenas largas de 11 artejos. El pronoto es también negro, de forma rectangular, algo más ancho que largo y con los bordes convexos. El escudete y las patas también son negros. Los élitros son anarajados con surcos longitudinales poco marcados; se ensanchan ligeramente en la parte posterior alcanzando su máxima anchura en la zona en la que empiezan a angularse para dirigirse al extremo apical. Las larvas se alimentan de detritos vegetales y raíces en el suelo. Los adultos acuden con frecuencia a las flores. Ha sido descrita como una plaga para el olivo.

Scolopendra oraniensis H. Lucas 1846



Prima de menor tamaño de la anterior (Scolopendra cingulata)

Scolopendra cingulata (Latreille, 1829)




De todos los bichos que comparten nuestro entorno éste, sin duda, merece una mención especial. Este ciempiés de la falimia Scolopendridae puede alcanzar tamaños realmente imponentes, de más de 15 cm. y su avistamiento rara vez deja indiferente al observador por su tamaño, su colorido y su movimiento rápido y ágil.
En la imagen superior podemos ver un detalle de la cabeza y los primeros segmentos del cuerpo. Cada segmento corporal tiene un par de patas (una a cada lado) como ocurre en todos los chilópodos. El primer par de patas se encuentra modificado y engrosado, convirtiéndose en un par de 'pinzas' dotadas de veneno (Puede observarse la 'pinza' derecha en la imagen de la parte superior, de color rojo con el extremo negro).
Su picadura resulta muy dolorosa y su efecto es duradero lo que obliga a guardar bien las distancias si nos encontramos con este animal. Además es muy común en la comarca del Záncara (y en general por gran parte de la península ibérica). Tiene hábitos nocturnos y pasan el día bajo piedras, entre la hojarasca, en suelos húmedos, oquedades, grietas y en el interior de troncos caídos en avanzado estado de descomposición.
Entre las curiosidades de esta especie se encuentra que practican el canibalismo con ejemplares más pequeños y que son inmunes a su propio veneno.